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domingo, 28 de septiembre de 2014

Patatas bravas (estilo Sergi Arola)


Y hoy le toca ser plagiado al gran Sergi Arola. Bajo su concepto de patatas bravas de toda la vida llevadas a la alta cocina, nos hemos currado estas bravas que, en lugar de ser cilíndricas son cúbicas, por aquello de darle el toque personal y fogonil. Además, hemos introducido un gorrito hecho del propio vaciado de la patata, y el toque verde para finalizar, que no es más que un hilito de hoja de romero. Por otra parte, hemos puesto el ajoaceite de base, pintando el plato.





La forma de realizarlas es muy sencilla aunque laboriosa. Por un lado, cortamos las patatas formando cubos, lo suficientemente grandes como para trabajarlos con el sacabolas. ¡Ni se os ocurra tirar los recortes! Algo se os ocurrirá para aprovecharlos.

Por otro lado, las salsas. Una mayonesa de ajo, más que ajoaceite, y una salsa brava que os explico a continuación:

- 1 cebolla
- 2 cucharaditas de pimentón dulce y 1 de pimentón picante
- 1 cucharada de harina
- 200 cl. de caldo de pollo o de jamón. 
- sal al gusto

Sofreímos la cebolla cortada en brunoise (cubitos pequeños, vaya), y cuando la tengamos bien doradita, agregamos el pimentón, la harina, y le damos unas vueltas, y rápidamente añadimos poco a poco el caldo sin dejar de remover. Empezará a espesar al instante. Vamos removiendo y agregando caldo hasta acabarlo. Corregimos de sal, de picante (podéis añadirle tabasco si queréis más leña) y retiramos. Ahora trituraremos bien la salsa con la batidora. Lista.

Y el montaje, como lo véis en las fotos, o como se os ocurra. Aquí la novedad que introdujo arola fue que la salsa va dentro de la patata y no por encima.

Espero que sorprendáis a propios y extraños con este plato "de marca".

Saludos fogoniles!




martes, 29 de julio de 2014

Gazpacho de melón esferificado con ceviche de gambón



Hola de nuevo a todos!!!

Han sido unas "vacaciones" largas, y en parte forzadas. Entre otras "movidas", una reforma integral de la cocina. Cosas que pasan.

Volvemos al tajo, y esperamos que el firme propósito de publicar al menos semanalmente, se pueda cumplir (al menos durante una buena temporada). 

El plato de hoy es muy complicado. De los más complejos que me he tirado a la cara. Por supuesto, no por el ceviche, sino por las benditas esferas. 

No lo digo por desanimaros: todo lo contrario. Se trata de ser realistas. Si al final decidís quedaros con la receta del ceviche y desechar el acompañamiento, lo entendería. Si os queréis arriesgar, investigar en la cocina y divertios, adelante! Intentaré ponerlo fácil. 

Vamos primero con la parte fácil: el ceviche. 

Como véis en la foto, he dispuesto los gambones abiertos por la parte de abajo y extendidos, intentando respetar lo más posible la forma original del gambón. Para ello, se trata de cortar el extremola de la cola, la cabeza y reservar. Pelamos el cuerpo del gambón, cortamos longitudinalmente por la parte de abajo y los disponemos en una fuente. En este caso, ya que no iban a tocar el fuego (precaución ante el anisakis y esas historias) los he utilizado congelados. 

Para preparar 4 gambones necesitaremos
- el zumo de dos limas (si tenéis limones, también sirven)
- media cebolla cortada en juliana o dados, según la presentación que busquéis
- Una ramita de cilantro o perejil, al gusto. 
- Sal
- Un trozo de pimiento verde
- Pimienta molida
- Unas gotas de tabasco (al gusto)

Mezclamos todos los ingredientes y cubrimos los gambones. Vamos a dejar la preparación macerando en la nevera. En resumen, cocinándose en frío.

Ahora vamos con las esferas. 

Lo primero, mientras hacemos el gazpacho, va a ser preparar el "baño" de alginato de sodio. Esto consiste en mezclar este producto en el agua y dejarlo reposar al menos media hora. Hay que mezclar con la batidora para disolverlo muy bien.

Para medio litro de baño necesitaremos unos 4 gramos de alginato. El agua, preferiblemente mineral o de osmosis, sobre todo en lugares donde el agua del grifo sea muy dura. Luego veréis por qué.  Lo mezclaremos bien y lo dejaremos reposar, bien en la nevera o incluso fuera de ella.

Preparamos nuestro gazpacho en un pispas. 

- 200 grs de melón
- 1/4 de cebolla 
- 50 grs de pan duro remojado previamente en agua. 
- Un trocito de pimento verde. Poco. El protagonista es el melón. 
- Un chorrito de vinagre
- Un chorrito de aceite de oliva virgen extra
- Un diente de ajo 
- Una cucharadita de sal
- Pimienta

Trituraremos todos los ingredientes. Si vemos que queda demasiado líquido, más pan (escurriéndolo lo más posible. Con el agua del melón debería ser suficiente para que el resultado sea una pasta, un gazpacho algo más denso de lo habitual. Se trata de que haya diferencia de densidades entre el baño y el líquido a esferificar. 

Para más o menos medio litro de gazpacho (es lo que os va a salir aproximadamente) necesitaremos 4 gramos de cloruro cálcico. Lo mezclaremos también con la batidora. Dejamos reposar unos 10 minutos en la nevera.

Estos dos productos, el alginato de socio y el cloruro cálcico, ya son fáciles de conseguir en grandes superficies. Cosas de la fama de Masterchef y similares...

Ahora viene la parte complicada. 

En nuestro caso vamos a optar por la esferificación inversa. El alimento encapsulado queda líquido por dentro, y envuelto en una capa de gelatina que lo sustenta. Como una yema de huevo.  Cuando queremos para el proceso de "encapsulado", sacamos del baño y cortamos esa especie de "cocción". 

En la esferificación directa, el alginato está en el alimento, y el calcio en el baño exterior. El proceso no se para, y lo que logramos son una especie de "gominolas". 

Hablemos un minuto del pH de los alimentos. Estas preparaciones funcionan bien por debajo de un pH 4. Considerando que un pH neutro es 7, las verduras están por encima, pero el vinagre, con un pH de 1,9 lo va a equilibrar. El gazpacho ha de estar "cumplidito" de vinagre (tampoco os paséis, pero que no sea sosainas). 

Para otro tipo de preparaciones, hay que tirar de Google, investigar, y en algunos casos utilizar algún compensador de pH para corregirlo. 

Lo dicho, el gazpacho funciona fenomenal. 

Comenzamos con las esferas (qué nervios). Necesitaréis los dos utensilios que aparecen a la izquierda de la foto:

Las cucharas medidoras nos servirán para depositar el liquido a esferificar en su cantidad deseada. La de la izquierda, esa especie de miniespumadera, para manejar las esferas ya creadas. 

Si tenéis por casa algo que pueda hacer la misma función, mejor que mejor. 

Comenzamos cogiendo la cantidad deseada de gazpacho, según el tamaño de la esfera a crear. Nos acercamos con ella al borde del baño de alginato, que a estas alturas será como un moco viscoso, y la dejamos caer de golpe. Debería hundirse en el baño y comenzar a esferificar.  Vamos depositando las cucharadas, separadas suficientemente unas de otras. Podemos hacerlo por tandas, ya que han de estar en el baño tres minutos o cuatro, y es importante controlar el tiempo. 

Más tiempo daría como resultado unas esferas con una capa más gruesa en el exterior, y menos tiempo, unas esferas más ligeras pero más difíciles de manejar. Al principio reventaréis algunas. No os frustréis demasiado. Es normal. 

Vamos sacando las esferas a otro baño con agua, para limpiarlas, o a un baño de aceite si las queréis hacer de un día para otro. 

Cuando revientan fuera de la boca, el resultado es un poco éste:  


Cuando revientan en la boca, el resultado es una explosión de sabor divertida y sorprendente. 

Esta es una de las esferas, que he presentado para comer de un solo bocado:



Todavía tengo mucho que mejorar. Las esferas del primer plato son irregulares, debido a que estaban demasiado juntas en el baño, y se pegaron entre sí, deformándolas. Por otro lado, la cuchara con las que las deposité era una cuchara normal y corriente, y no cae todo el líquido de golpe en el baño. Es cuestión de práctica y probar lo que te funciona. 

Ya no hay excusas para no probar a hacer esferas!!!

¿Y tú, de qué las harías?


lunes, 6 de enero de 2014

Pintxo molecular de anchoa y tomate


Ante todo, me gustaría felicitaros el año 2014 a todos. Esta época del año, por mi trabajo, resulta bastante achuchada. No me permite colgar menús navideños, ni estar al tanto para felicitaros las fechas señaladas en tiempo y forma. Espero que me lo disculpéis. 

Poquito a poco os iré poniendo las diferentes preparaciones que he elaborado en estas fechas navideñas (porque escribir no, pero los fogones no han parado un solo momento). 

Comenzaremos con este sencillo pincho (o pintxo, por ser justos con sus inventores), cuya única dificultad radica en la espuma, que sirve como un ligero aliño, que no enmascara el sabor de la anchoa, y le da el último toque. 

Lo de "pintxo molecular" es un poco coña...  aunque lo cierto es que sabéis que últimamente estoy indagando en esas técnicas, y la textura de "espuma" es algo muy utilizado en alta cocina. Como vais a ver, es una técnica sencillísima y resultona. Si le perdéis el miedo a estas técnicas, acabaréis siendo unos completos adictos (como yo), y atracaréis la zona de dietéticos del súper, así como las herboristerías. Al final, en cocina molecular se usan componentes de origen vegetal (terrestres o marinos) que no son especialmente caros, y que dan un gran rendimiento. Un bote de 100 gramos de lecitina de soja nos va a servir para 40-50 preparaciones, y vale unos 3 euros...  

Si os preguntáis la diferencia entre una espuma y un aire, ésta radica en el tamaño de la burbuja. La burbuja más grande (aire) puede servir para sabores y aromas más contundentes, que deban tener en el plato una presencia mínima, y que en formato "espuma" resultarían poco sutiles. En este caso, la presencia del ajo y el tomate encima de nuestra preparación es vital, por lo que la espuma es una buena textura. 

Y ahí va la receta: 

Necesitaremos

- Tomate
- Rodajas de pan (preferiblemente del día anterior)
- Anchoas

Para la espuma: 

- 1 Tomate
- 2 dientes de ajo
- 2 cucharadas de lecitina de soja
- 1 pellizco de sal


Preparamos el "pan de cristal", cortándolo en rebanadas de 0,5 - 0,7 milímetros. Lo horneamos hasta que quede bien crujiente (sin llegar a tostarse), a unos 180 grados. Si el pan es del día anterior, ya habrá perdido algo de humedad y será muy sencillo acabar de secarlo para que quede bien crujiente. 

Para que el pan no se empape, preparamos primero la espuma y posteriormente montamos los pinchos. 

Trituramos bien el tomate con los dientes de ajo y una pizca de sal, hasta hacer un puré. Lo pasamos por un colador de tela, de forma que obtengamos una base muy líquida. 


La llevamos a un recipiente grande (un cazo, por ejemplo. Agregamos 5 cl. de agua (más o menos el doble del líquido obtenido) y dos cucharadas de café de lecitina de soja. Lo batimos todo sin apenas levantar la batidora. 



Ahora formamos la espuma. El truco para formar bien la espuma está en introducir aire con la batidora, levantando y bajando la varilla constantemente. 

Y solo queda emplatar. Laminamos el tomate con cuchillo o con una mandolina, de forma que parezca un carpaccio. Ponemos unas gotas de aceite de oliva en el pan, unas rodajas de tomate laminado, anchoas, y rematamos con la espuma de tomate y ajo. 

Mucho más sencillito de lo que parecía, ¿no?
  

sábado, 16 de noviembre de 2013

Lobster Roll anticrisis



Este es un bocata muy popular en los E.E.U.U., y concrétamente en el estado de Maine. Se trata de un bocata de langosta recién cocida con mayonesa. Como veis, como característica especial la hendidura típica de cualquier bocata, en este caso, está arriba. En fin, para que luego digan que en los Estados Unidos no comen más que cochinadas...  

Este bocata lo he visto preparar en algunos programas de cocina que se emiten en nuestro país, y he visto su realización con bogavante, langosta, centollo...   En fin...  lo de todos los días...   

Como no somos de Maine, ni tenemos langostas baratitas cerca, y somos del proletariado, vamos a hacer nuestra versión de este delicioso bocata con surimi, o sea, con los palitos de cangrejo de toda la vida. Siendo espléndidos, utilizaremos unos frescos, de una conocida marca que aún no nos patrocina.

El resto de ingredientes, como veréis, son el típico "fondo de armario" de cualquier cocinillas. Nada del otro jueves.  

Vamos a necesitar: 

Para la salsa: 

- 100 gramos de mayonesa
- Una cucharada de café de mostaza de Dijon
- Una cucharada sopera de Queso fresco (tipo Philadelphia)
- Una cucharada sopera de salsa Worcestershire (Perrins)
- Cebollino picado
- Unas gotitas de Tabasco
- Ralladura de la cáscara de medio limón
- Zumo de ese medio limón


Para todo lo demás (Mastercard):

- Panecillos tipo "hot dog"
- Mantequilla
- Palitos de cangrejo (surimi) cortados en tacos de 1 cm.
- Otro poquito de cebollino picado para adornar. 

Y vamos al jaleo. 

Preparamos la salsa mezclando todos los ingredientes (complicado proceso). En otro recipiente, donde tenemos el surimi ya cortado, vamos añadiendo salsa hasta que amalgamemos los trozos. No se trata de hacer una ensaladilla rusa, sino de unir los trozos de surimi con la salsa.  

Doramos los panecillos en una sartén con mantequilla. Para eso, le hemos cortado los laterales 3 o 4 milímetros, con la finalidad de que al dorarlos en la sartén atrapen algo de mantequilla. También le hemos hecho a cada panecillo una hendidura en forma de V en su parte superior, para depositar allí nuestro maravilloso relleno. 

Cuando ya tenemos los panecillos con sus cuatro caras doradas en la mantequilla, les metemos el relleno. Ahora adornaremos con un poco de cebollino picado.   

Y a disfrutar de este manjar de dioses por cuatro perras!!!!





lunes, 2 de septiembre de 2013

Pollo frito estilo Kentucky


Esta preparación es de las que triunfan, porque es un "remake" de la receta de una conocida cadena de restaurantes. Es de esas cosas que pruebas, te gustan y desearías elaborar en casa, con las ventajas de trabajar con productos frescos, que manejas tú mismo con todas las garantías de calidad, y además, ahorrando unos eurillos. 

Por otra parte tiene un sabor diferente, con toques asiáticos muy elegantes, y un punto picante delicioso. 

Así que vamos a elaborar este pollo frito, que a su vez es un plagio de la receta de David de Jorge (Robin Food) reinterpretada en No me toques los fogones!

Necesitaremos:

Para el adobo:

- Una cucharada sopera de pimentón dulce
- Media cucharada de pimentón picante
- Media cucharada de cúrcuma
- Una cucharada de jengibre molido
- Media cucharada de orégano
- Media cucharada de tomillo
- Media cucharada de curry
- 60 / 70 gramos de harina
- Leche fría para espesar la mezcla

Para el empanado:

- 100 grs. de harina
- 100 grs. de pan rallado grueso (extracrujiente)

- 400 grs. de piezas de pollo deshuesadas 

- Pimienta y sal


Mezclamos todas las especias y las hierbas y añadimos harina en la misma proporción (he calculado 60-70 gramos, pero podéis hacerlo a ojo. Una vez mezclado el aspecto es de una especie de arena, tal como veis en la siguiente foto:


Reservamos un par de cucharadas de la mezcla arenosa para empanar al final. 
Vamos incorporando leche fría y batiendo hasta que tengamos una pasta de una textura tipo "papilla". 


Metemos nuestras piezas de pollo, salpimentadas, dentro de esa pasta bien cubiertas, tapamos con un film transparente, y dejamos reposar 5-6 horas en el frigorífico. 

Yo he utilizado estos contramuslos, que he tenido que deshuesar. Unos muslos deshuesados también nos servirían, pero incluso la pechuga queda muy tierna en esta preparación. Lo único importante es que las piezas estén deshuesadas, para un goce máximo... 


Ahora solo queda sacar nuestras piezas de pollo de la nevera, sacarlas del "lodazal" en el que las tenemos, y pasarlas por esta mezcla de pan rallado grueso y la mezcla arenosa del principio, añadiendo un poco más de harina. Al final, 50% de pan rallado y 50% de harina.


Freímos en abundante aceite a fuego medio-bajo, de forma que no se nos dore demasiado el pan rallado antes de lo conveniente. 

Escurrimos en papel de cocina el aceite sobrante, y emplatamos con las salsas que nos apetezca. Yo recomiendo algo suave, para apreciar los aromas de nuestro empanado.

Y ya tenemos nuestro pollo frito estilo Kentucky, capaz de competir con alguna que otra cadena de "fast food"...   

¡¡¡Abrazos, fogoneros!!!





lunes, 26 de septiembre de 2011

BOB ESPONJA

Hola de nuevo a todos. Tras este descanso blogístico que me he pegado, me he decidido a vencer la pereza y comenzar de nuevo a hacer cositas. Hoy os pongo un Bob Esponja que me curré ayer para la niña de la casa.

La verdad es que nutritivo, lo que se dice nutritivo, no lo es mucho. Al final no es más que una rebanada de pan de molde (con corteza) y una loncha de queso fundido, junto con algunos trocillos de jamón de York y adornos de calabacín.

Os dejo la idea y que cada cual decida sus ingredientes.

Un abrazo a todos.


lunes, 17 de mayo de 2010

CANELONES FRÍOS DE MARISCO Y PESCADO




 

Vamos con un entrante/ensalada muy original y vistoso, que además es sencillísimo de hacer. Muy recomendado para los amantes del vinagre.

Necesitaremos (para 8 canelones):
- 16 palitos de cangrejo (muy importante que sean de los que se desenrollan totalmente - yo uso los de pescanova por ese motivo)
- 2 medallones de merluza
- 1/2 pimiento verde
- 1/2 pimiento rojo
- 1 cebolla pequeña
- 8/10 langostinos cocidos salados
- 2 cucharadas soperas de aceite
- 6 cucharadas soperas de vinagre (al gusto). Yo he seleccionado uno de frambuesa.
- Sal
- Salsa rosa (comprada o ketchup+mayonesa+mostaza)

 

Lo que vamos a preparar es una especie de salpicón de marisco, y lo vamos a enrollar con 8 de los palitos de cangrejo desenrollados, ni mas ni menos.
Por lo tanto, trocearemos en cubitos pequeños los pimientos y la cebolla. También 8 de los palitos y los langostinos pelados. Agregaremos la merluza previamente cocida (10 minutos) bien desmenuzada.
Mezclamos en un bol todos los ingredientes junto con el aceite, el vinagre y un pellizco de sal. Si tenemos oportunidad, dejaremos reposar este bol durante un par de horas en el frigorífico, aunque no es imprescindible.
Ahora toca la parte creativa del "enrollado".  Desenrollamos los palitos y ponemos en uno de los extremos tres o cuatro cucharadas de la mezcla.  Enrollamos con cuidado, y ya tenemos nuestro canelón.
Presentamos a nuestro aire, acompañando de una salsa rosa rebajada con un poco de agua.

Variantes: Si no queréis tanto pimiento, sustituid por huevo cocido, por ejemplo. El atún también le pega muchísimo.

Como siempre, la idea original es totalmente modificable.

Que aproveche!