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lunes, 6 de abril de 2015

Paella valenciana individual (videoreceta)


Aquí os dejo mi última videoreceta (que dicho así parece que tenga muchas, y es la segunda que hago...   soy de traca...)

Así que sin más os animo a que comentéis, os suscribáis al canal de Youtube, le des a Like y todas esas cosas que se hacen con los vídeos... 

Un abrazo, fogoneros!

jueves, 4 de septiembre de 2014

Arròs del senyoret




Y este arroz tan especial se merece un post especial. Así que lo haremos a la manera de "no me toques los fogones", paso a paso y detallando al máximo. 

Vamos allá. 

¿Que es el arròs del senyoret?  Básicamente es una paella de marisco, en la que tienen cabida gambas, gambones, carabineros, cigalas... así como la sepia y el calamar. Lo fundamental en este arroz es que no se encuentren cáscaras, que todo se encuentre minuciosamente pelado. De ahí el nombre del plato. Cuenta la leyenda que este plato se puso de moda en las casas "pudientes" de la Comunidad Valenciana, y que proviene de las exigencias de los señoritos, que no gustaban de ensuciarse las manos pelando marisco.

Este es uno de los arroces más apreciados de la gastronomía valenciana, y gusta muchísimo fuera de nuestras fronteras. 

Ahora, os presento a nuestras estrellas de hoy, y comenzamos a cocinar: 


Como podéis ver tenemos, para esta paella individual:
- dos sepias pequeñas
- un calamar mediano 
- 6 gambones, 
- 1 litro de fumet
- Dos ñoras
- Dos tomates pequeños
- Un buen puñado de arroz
- Pimentón
- AOVE
- Azafrán
- Sal

El cálculo de ingredientes ya es cosa vuestra, teniendo en cuenta la cantidad de "tropezones" que queráis encontraros. No voy a gastar todo el fumet, así que lo de 1 litro no quiere decir "por persona". 

Vamos a comenzar a cocinar. Yo os recomiendo tenerlo todo listo antes de encender los fogones. Este no es un arroz sencillo, y a veces los pasos se suceden rápidamente, por lo que da mucha confianza tenerlo todo preparado de antemano. 

Preparativos previos:  

El jugo de las peladuras de los gambones. Como véis en la primera foto, solo hay un gambón "adornando" la paella. El resto van troceados en la misma paella. Pelamos nuestros gambones, reservamos las colas y en un cazo salteamos las cabezas y las pieles. 

Una vez doradas, agregamos un chorrito del fumet, y aplastamos con el culo de una botella plana para extraer todo el jugo de las cabezas. 
Retiramos del fuego. Colamos nuestra preparación, insistiendo en aplastar con la botella para filtrat bien todos los jugos.
El resultado, es este jugazo cargado de sabor:





Preparación de la carne de las ñoras. Se pueden cambiar por choriceros, aunque le dan otro toque. En ese caso, puede que consigáis pulpa de pimiento choricero en conserva, y podéis ahorraros este paso, que ya os adelanto que es engorroso.
Escaldamos las ñoras, unos 5 minutos. Para ello les hacemos un corte, de forma que les entre agua y no floten tanto.
Cuando se enfríen, las partimos, despepitamos y rascamos la carne de la ñora separándola de la piel con un cuchillo. Cuando hayamos terminado, picamos muy fina la carne de ñora obtenida.

Ahora vamos con la sepia y el calamar. Limpiamos bien y troceamos. El resultado final:




También tendremos bien rallado el tomate.

Ahora sí que está todo listo. Arrancamos los fogones.





Comenzaremos salteando los "adornos". En este caso, un solitario gambón que presentaremos encima de la paella. Lo doramos y lo reservamos para el final.

Ahora comenzamos con la sepia y el calamar:



Los siguientes pasos van rápidos:  Añadimos el arroz para saltearlo un poco, en seguida la carne de las ñoras, el tomate, el pimentón, y cortamos cocción rápidamente con el fumet y el "superjugo" de las cabezas:


Ahora agregamos el azafrán. Vamos a tener cociendo unos 15-20 minutos. Controlad la cocción del grano, y si es necesario, añadís más fumet. A unos 10 minutos de cocción añadimos las colas de gambón troceadas. Se trata de que no se sobrecuezan.
Durante los primeros 5 minutos de cocción podéis remover un poco, para que se reparta todo bien por la paella. A partir de ese tiempo, está terminantemente prohibido. Dejaremos el arroz hacerse a su aire.

Y pasado ese tiempo, y casi al final, pondremos nuestra "decoración" para que coja un poco del calor de los vapores finales.

Dejaremos reposar 5 minutos, como en todos los arroces secos, para que termine de hacerse.

Y se acabó. 

Ahora, a disfrutarlo, porque la receta lo vale.

¡Un abrazo, fogoneros!

martes, 11 de febrero de 2014

Arroz seco con coliflor y sepia


Y aquí va un clasicazo de la cocina de la Comunidad Valenciana. Este es un arroz sencillo, humilde, barato y sin embargo riquísimo. Una cosa no quita la otra. Por derecho podría llamarse Paella (de coliflor y sepia), por estar elaborada en ese recipiente, pero para evitar susceptibilidades lo dejaremos en "arroz seco".

Por otra parte, estoy muy feliz estrenando cámara de fotos. Nos hemos pasado al mundo réflex por fin. Tendréis que asumir que estoy aprendiendo, pero espero que, poco a poco, vayáis notando la mejoría. Lo estoy complementando con un curso on-line (no solo por tener una buena cámara va a cambiar la calidad de las fotos). Tampoco os extrañe demasiado que de repente cuelgue una receta con fotos desastrosas. Eso querrá decir que he tirado de archivo, ya que aún tengo muchas fotos de recetas que no he subido, y que en algunas ocasiones son demasiado delicadas de preparar como para estar en lo fotográfico y en los fogones a la vez. 

Y aquí, los chicos de la peli de hoy:  unas sepias pequeñas (o chocos, o sepionets, o sepietas, o...) y unos buenos trozos de coliflor.    



Vamos a la preparación. 

- 4 sepias pequeñas (o 2 medianas, o 1 grande... )
- 700-800 gramos de coliflor
- 1,5 litros de caldo de pescado
- 4 tazas de arroz
- Un chorro de salsa de tomate
- 1 cucharadita de pimentón de la vera
- 4-5 hebras de azafrán
- AOVE
- Sal
- Colorante alimentario (opcional)

Preparamos nuestra "mise en place", o sea, cortamos la sepia a taquitos, la coliflor en "arbolitos" y los dejamos a punto. 

Comenzamos sofriendo la coliflor. Cuando empiece a estar dorada, añadimos los tacos de sepia. Este es el tipo de preparación al que le viene bien sofreír un poco el arroz, así que, ¡a la paella las cuatro tazas! 




Rehogamos un par de minutos, doramos un pelín el pimentón y cortamos cocción rápidamente con el tomate. Ya sabéis que el pimentón se quema enseguida, y para evitarlo hay que tener preparado el próximo elemento líquido a añadir, de forma que cortamos cocción y no se nos pasa. Damos unas vueltas y añadimos el caldo de pescado. Corregimos la sal, dejando el caldo un tanto fuertecillo, ya que el arroz se va a llevar parte de esa sal. Pero tampoco seamos cafres, ¿eh?



Añadimos las hebras de azafrán deshechas con los dedos, el colorante al gusto y llevamos a ebullición a fuego fuerte. Lo del colorante, ya sabéis. Es imposible volver el arroz amarillito con el uso exclusivo del azafrán: necesitaríamos una cantidad exajerada, por lo que nos gastaríamos un dineral bestial y encima el sabor a amoniaco nos jorobaría el arroz. El azafrán da el toque de sabor, pero para el de color hay que recurrir a otros ingenios. Si no queréis usar el colorante, el resultado será un arroz con un color mucho más pálido, pero igualmente rico. 

Como siempre os digo, lo ideal es hacer los arroces en tres fases: ebullición fuerte, pasamos a medio y terminamos a fuego bajo.  En este caso, cuando llegue a ebullición lo pasamos a fuego medio y lo mantenemos 10 minutos. Luego, los 10 restantes lo bajaremos, o jugaremos con el fuego para que el arroz quede en su punto con la cantidad de caldo que tenemos. 

El resultado lo tenéis arriba: un arroz riquísimo, barato, con raíces, sencillo de resolver...  ¿Qué más se puede pedir?



miércoles, 16 de octubre de 2013

Salteado de cordero y verduras con arroz bashmati



Un platillo de fusión arabe--india-japonesa...  (o algo así)...  En definitiva, porque he usado jengibre, salsa de soja, cúrcuma, curry...  llamadlo como queráis, pero está de vicio...

El nombre o la procedencia es lo de menos. Lo de más es que estamos ante un plato completo, riquísimo, y de una dificultad moderada (hoy no diré sencillísimo). 

Vamos a por los ingredientes: 

Para dos personas 


- Medio pimiento rojo
- Medio pimiento verde (del mismo calibre)
- Una cebolla tierna
- 150 gramos de cordero (en taquitos)
- Dos tazas de café de arroz bashmati
- 50 gramos de jengibre fresco
- 5 cl. de salsa de soja (preferiblemente baja en sal)
- Aove
- cúrcuma
- curry
- sal
- cebollino (para adornar)

Comenzamos. 


De momento, a fuego medio-bajo rehogamos el pimiento verde, cortado en julianana. A los cinco minutillos, agregamos la cebolla tierna. 



Luego, incorporamos el pimiento rojo (rallado o cortado muy fino) y el cordero. 


Ahora es buen momento para comenzar con el arroz. En un litro de agua, y con una cucharadita de sal y otra de cúrcuma, cocemos nuestro arroz unos 10 minutos. 


La gracia de este plato es acabar ambas preparaciones más o menos a la vez, para emplatar en condiciones. 

Seguimos con el salteado. Ahora agregamos media cucharadita de curry, disuelto en un poco de agua, de forma que tengamos una pasta ligera. Añadimos también el jengibre bien pelado y rallado. 


Y por último, para darle color y salinidad, agregamos la salsa de soja. Ojo a las cantidades. Más vale quedarse corto y luego añadir (esa posibilidad siempre nos queda).

 

Emplatamos formando unos timbales de arroz bashmati, un buen par de cucharadas de salteado, y adornamos con cebollino bien picado. 

Lujo asiático, nunca mejor dicho!!! 

lunes, 9 de septiembre de 2013

Risotto con algas wakame y gambas


¿Cocina mediterránea o cocina asiática? Creo que este plato pertenece de pleno al primer grupo. Si le quitamos el nombre japonés, le ponemos el científico (Undaria Pinnatifida) y añadimos que la que yo he utilizado viene de costas españolas, todo en este plato es muy mediterráneo.

Este alga comestible se encuentra en la lista de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo, por lo que no es mal negocio comerlas, habida cuenta de su gran presencia en nuestras costas, y de que hoy por hoy es prácticamente imposible su extinción.

Su sabor es muy potente, y deja en nuestros platos un sabor a mar inconfundible. Podemos utilizarla en ensaladas o en preparaciones como ésta en sustitución de algunas verduras. Básicamente nuestro risotto de hoy es como un tradicional "arroz con espinacas" con aires marinos. Las algas, además, tienen un montón de propiedades saludables para nuestro organismo, por lo que introducirlas en nuestra dieta solo nos va a aportar ventajas.

Encima, son muy baratas. ¿Qué más queremos?

Y con esto, y dedicando la receta a mi amiga Susana, que me lanzó el reto de cocinar con algas, aquí va la receta de hoy.  



Las estrellas del plato:

- 10 grs. de alga wakame deshidratada (se va a multiplicar por 10 cuando la pongamos en remojo)
- 1 cebolla
- 100 grs. de gambas peladas
- 50 grs. de arroz
- 50 grs. de queso grana padano o parmesano
- 1 lámina de gorgonzola dulce
- 20 cl. de agua
- 10 cl. de nata líquida
- Aceite de oliva virgen extra
- sal

Comenzaremos deshidratando las algas en agua fría. Notaréis que la hidratación es rapidísima, por lo que podemos ir preparando el resto de ingredientes mientras las algas toman forma. Apenas tardan 8-10 minutos en estar listas. 

Picamos muy finamente la  cebolla (incluso podemos triturarla con picadora eléctrica). Si queda muy fina, mejor que mejor. Doramos la cebolla, y cuando la tengamos agregamos las gambas peladas y las algas cortadas muy finas. Por último, agregamos el arroz para que se sofría un poco. 




Añadimos el agua y esperamos a que suba a ebullición. Cuando lo tengamos hirviendo, bajamos a un fuego medio. No olvidéis ir probando de sal durante todo el proceso. 


Cuando ya tengamos casi toda el agua evaporada, y veamos que tenemos un arroz meloso (y en su punto, hay que probarlo) agregaremos la nata líquida, en la que habremos deshecho los quesos (si queréis, podéis calentar la nata y deshacer en ella los quesos triturados, o tirad de nuevo de batidora y machacadlo junto). Volvemos a reducir hasta tener un arroz meloso.  Recordad que el punto del risotto es un arroz con un corazón durito, pero con un exterior blando y agradable a la mordida.

El resultado, como siempre, al principio.

Y bien, Susana, ¿reto superado?

sábado, 3 de agosto de 2013

Paella valenciana - El megapost



Y qué mejor manera de celebrar las 11.000 visitas a este blog (sí, ya vamos por 11.000), que celebrarlo a lo valenciano: con una buena paella valenciana. Este es el plato de domingo y de fiesta por definición: va ligado a nuestras fallas (único momento del año en el que es políticamente correcto consumirla por la noche), y a nuestros domingos y días festivos en familia.  

He recalcado la denominación de origen porque define de por sí los ingredientes que lleva, esto es, nuestros frutos de la huerta y de la granja: pollo, conejo, tomate, judía plana, garrofón... Opcionalmente, admite también pato, porque es un animal originario de la Albufera de Valencia, y tradicionalmente también se ha utilizado en sustitución o como complemento del pollo. 

Así que aquí no vamos a hablar de "paella de x" ni de "arroz en paella con x"...  ni de "arroz con cosas". Esta última denominación se ha puesto muy de moda en Valencia últimamente, tras el paellagate o the paella incident...  Si no sabéis de lo que hablo, os diré que me refiero al debate creado tras la emisión de un anuncio televisivo de cierta marca de cerveza (que, como no me paga publicidad, no nombraré), en el que un conocido grupo de música (al que tampoco nombraré por el mismo motivo) hace una paella con los amigos. Dicha "paella" lleva supuestamente ingredientes muy polémicos, como la cebolla. 

Sinceramente, tras el visionado del anuncio, solo puedo decir que no aparece la palabra "paella" en ningún momento, y menos, la denominación "valenciana".  Ciertamente, es un "arroz con cosas", que, por otro lado, en su resultado final tiene una pinta bastante mala: sin color, con un batiburrillo de cosas dejadas caer...  Un verdadero desastre. 

Lo curioso del caso es el revuelo montado al respecto. Revuelo que, dicho sea de paso, le viene fenomenal a la marca de cervezas y al grupo de música en cuestión. 

Yo no comparto la reacción "talibánica" de mis paisanos, porque cada uno que se lo guise como quiera. Eso sí, con ciertas restricciones, como llamar de una forma u otra a un plato. A ese, en concreto, se le puede llamar "arroz en paella" porque está cocinado en ese recipiente, y lleva arroz como principal ingrediente. Fin de la discusión. 

Más aberrante puede resultar (y lo estamos consintiendo) que en ciertos locales de la capital del Turia, céntricos a más no poder, consintamos que se comercialicen paellas precocinadas y congeladas,  que venden como "paella tradicional" a miles de turistas que se irán de nuestra ciudad y nuestro país pensando que "la paella no es para tanto"...  Eso sí que es triste, para Valencia y para España. 

Y eso sí que es una cruzada que acometer, capitaneada en este momento por los compañeros y amigos de la wikipaella  que están haciendo una labor encomiable de difusión del respeto por nuestro plato estrella . 

Podéis ver al inicio del blog el logo y el decálogo del 2013 Año internacional de la paella, al que, obviamente, me he adherido. 

Y sin más, que ya está bien de daros la brasa, ahí van los ingredientes y la preparación.    

Glosario de ingredientes (valencià - castellano)

- Pollastre:  pollo
- Conill: conejo
- Ferraúra: judía verde plana autóctona
- Tabella: pequeña judía blanca (también autóctona)
- Garrofó: Judia blanca plana, muy ancha (de nuevo autóctona)
- Pebre: pimentón
- Safrà: azafrán
- Arròs: Arroz
- Oli: Aceite
- Tomata: tomate (lo de "tomaca" es más bien catalán)
- Sal: Sal (punto pelota)



Ingredientes (paella de 4-6 raciones)

- 1/2 pollo
- 1/4 conejo
- 250 grs. verdura para paella (ferraúra, tabella y garrofó)
- Una cucharadita de pimentón
- 10/12 hebras de azafrán
- 300 grs. de arroz (variedades bomba o preferiblemente Senia o Albufera)
- 1 tomate maduro
- 1 rama de romero
- Aceite de oliva virgen extra
- Agua
- Sal



Para comenzar, y si nos atrevemos (y tenemos posibilidad) de hacer la paella a leña, nivelaremos bien la paella en el trípode que utilicemos. Para ello, verteremos en la paella (en vacío) un buen chorro de aceite de oliva, y observaremos hacia dónde va el aceite, a modo de nivel. Cuando se forme un pequeño charco justo en el centro, estará bien nivelada. Si usamos un difusor de gas, haremos lo mismo, calzando las patas del difusor. Con esto conseguiremos que el arroz y los sabores queden bien repartidos, y la cocción sea lo más uniforme posible.

Calentaremos nuestro aceite y salaremos y sofreiremos muy bien la carne. Uno de los trucos de una buena paella valenciana es tener la carne muy bien dorada.
Con la finalidad de que salte menos, ya que el pollo tiende a hacerlo, hay quien vierte sal en la parte más exterior de la paella. Si lo hacéis, recordadlo antes de salar la carne.
Apartaremos hacia afuera la carne, y en el centro agregaremos la verdura para sofreírla.



Respecto a la misma, traduzco: el "garrofón" es un haba grande, redondeada y delgada que se cultiva en la Comunidad Valenciana. La "tabella" es algo muy parecido a la habichuela blanca. La "ferraura", una judía verde ancha y plana, de la que hay variantes como el "rochet", similar pero con manchas rojas. Son difíciles de conseguir fuera de Valencia así que puede resultar práctico conseguir la verdura congelada (las tres cosas mezcladas). Huid, eso sí, de la "de bote", porque resulta demasiado blanda a la mordida en su resultado final.

Una vez sofrita la verdura, añadimos el tomate crudo ya triturado o rallado. Yo he utilizado un tomate frito casero que tenía en la nevera (no es lo más tradicional pero es permisible). Sofreímos unos minutos y añadimos el pimentón, sin que llegue a quemarse. 



Agregamos el agua, remojando bien todos los ingredientes. 

Necesitaremos agua  hasta cubrir los remaches interiores de las asas de la paella. Mejor generar excesivo caldo, porque luego, por precaución, reservaremos parte del mismo por si hay que corregir.



Subimos nuestro fuego y hacemos cocer nuestra paella a fuego fuerte 5-6 minutos. Si queremos, podemos añadir colorante alimentario para que el color final de la paella sea muy amarillo (un poco manía de los valencianos). Este colorante sustituía el azafrán en casas "menos pudientes". Al ser insípido, yo lo suelo echar, junto con el azafrán. Éste debería dar el color adecuado a la paella, pero más vale que sobre... 

En este paso añadimos una rama de romero, sacudiéndola antes para que no suelte hojas dentro de nuestra paella. También añadimos las hebras de azafrán (y un poquito de colorante si queremos). Tras unos minutos, retiramos el romero para que no deje excesivo sabor.

Retiramos un buen vaso de caldo por si necesitamos corregir de caldo más tarde. NUNCA se corrige con agua. En este momento, el caldo cubrirá hasta la parte baja de los remaches de las asas. 



Añadimos el arroz. La forma de medirlo es hacer un carril en el centro de la paella, de forma que sobresalga un poco  fuera del caldo. Si utilizáis esta forma de medida, formad ese carril rápidamente, porque si lo hacéis despacio el carril se desparramará y echaréis mucho más de lo debido. 

Lo repartimos bien por la paella con un cucharón, y esperamos a que el fuego vuelva a subir.



Cuando vuelva a ebullición fuerte, bajaremos el fuego hasta una ebullición media. Tendremos nuestra paella con ese fuego unos 10 minutos.
Pasado ese tiempo bajaremos de nuevo el fuego hasta el mínimo, permitiéndonos unas mínimas burbujitas bien repartidas por toda la paella. En este momento el arroz ha de estar tierno pero con cierta resistencia en su interior. Lo tendremos otros 10 minutos aproximadamente. Iremos probando el punto del arroz por si hay que añadirle el caldo reservado.
Ojo si hemos utilizado arroz "Senia", ya que se pasa con facilidad. El arroz bomba no es tan sabroso pero es más permisivo con los errores.
Yo aconsejo probar el arroz de vez en cuando, para jugar con el caldo reservado y con el fuego (subirlo o bajarlo)



Transcurridos los 10 minutos de cocción, casi habremos terminado. Si lo deseamos podemos darle un golpe fuerte de fuego (no más de 1 minuto) para darle el punto "socarrat" (el tostado en el fondo).
Llega el momento del reposo. Apagaremos el fuego y dejaremos la paella reposando durante 5 minutos al menos. Servirá para que se acabe de consumir el caldo y todo se "asiente".  Si notamos que el arroz ha quedado algo duro, podemos tapar la paella con papel de periódico y echar unas gotas de agua por encima. Con esto conseguiremos que termine de hacerse en ese tiempo de reposo.

Y recordad: la paella perfecta tiene el grano de arroz suelto, no "empastrat", pero no está duro, y es un arroz seco, nunca meloso o caldoso. De melosos y caldosos ya hablaremos otro día... 

¡¡¡Y solo queda disfrutarlo!!!

Y para ayudaros en ese disfrutre, nada mejor que seguir estos sabios y divertidos consejos del amigo Paco Alonso (Paco a la naranja), Periodista, valenciano y co-fundador de la wikipaella. Como veis, toda una autoridad en la materia, además de un verdadero cachondo mental. No os lo perdáis:



martes, 18 de diciembre de 2012

Paella de verduras y gambas



Me gustaría dedicar esta entrada a una personita que en cuestión de pocos días ha puesto patas arriba mi vida (en todos los sentidos, y para bien) Ella sabe de sobra quién es, y se dará por aludida enseguida… On the road again!!! Gracias, preciosa. 



“Decíamos ayer…”  (Plagiando a Unamuno, que a su vez plagió a Fray Luis de León) que la cocina es maravillosa.  En definitiva, vamos a retomar el blog, de momento a medio gas (por falta de tiempo en estas fechas navideñas) pero después vamos a intentar darle un impulso diferente. Sí, mis queridos “fogoneros”, esto va a marchar sí o sí.
Y sin  más preámbulos ni zarandajas, vamos a ponernos al lío.
Hoy vamos a preparar una paella de verduras y gambas. Para ello necesitaremos,

Para 4 personas:
-          Un calabacín (tamaño medio)
-          Un pimiento rojo hermosote
-          Un pimiento verde (en este caso italiano – de los alargaditos)
-          Una cebolleta
-          Un pimiento choricero
-          Tomate frito (unos 100 ml)
-          Un buen puñado de gambas peladas
-          4 tazas de arroz bomba
-          Pimentón dulce
-          Unas hebras de azafrán (5-6 son suficientes)
-          AOVE (ese palabro que resume el Aceite de Oliva Virgen Extra)


 
Al turrón.  Preparamos nuestras verduras cortadas en juliana, y procedemos a escaldar el pimiento choricero. Lo que yo suelo recomendar, si hay caldo de por medio, es hacerle una incisión al pimiento, ponerlo en un cazo con agua hirviendo recién sacada del fuego, dejarlo 10-15 minutos y luego aprovechar esa agua (colándole las pepitas del pimiento) para hacer el caldo.

Calentamos un buen chorro de AOVE en nuestra paellera. En otras ocasiones ya hemos hablado de difusores, de las diferencias entre la cocina de gas y las vitro o las de inducción a la hora de hacer paellas, así que no creo que sea necesario volver a incidir en ello. 


Rehogamos alegremente las verduras durante unos 10 minutos, y añadimos el arroz, el tomate frito y las gambas. Tras dos o tres minutos castigando todo esto, añadimos el agua del choricero, complementando con más agua si es necesario hasta llegar al nivel de los clavos de las asas de la paellera. Corregimos de sal (más tirando a soso que a salado, ya que gran parte del agua se va a evaporar) Subimos el fuego hasta que aquello se convierta en la fragua de Vulcano, y mientras eso ocurre, preparamos el choricero.

Briconsejo: Hay sibaritas que tienen oportunidad de conseguir carne de choricero en tarritos. Eso evita bastante faena, pero tiene la pega de que no todo en esta vida necesita acompañamiento “choriceril”, por lo que el tarro suele acabar abandonado, a medias, en el fondo de la nevera, junto al cacho de queso rancio y los yogures blancos caducados. Yo prefiero tener mi buen ramillete de choriceros colgados por ahí, o en su caja de cartón si los compro en ese formato.

Ahora viene la parte delicada: abrimos el choricero hasta aplanarlo lo más posible, con la piel hacia abajo, y con un cuchillo vamos rascándolo (imaginaos a Fígaro afeitando a un tipo barbudo y gordo, o sea, delicadeza máxima) separando la carne de la piel con mucho cuidado.  Una vez separada, la troceamos bien finita, o la trituramos en mortero, o lo que queráis, pero que quede muy machacada. La incorporamos

A estas alturas nuestra paella está haciendo unas burbujotas impresionantes, así que bajamos el fuego hasta que las burbujas sean pequeñitas y se produzcan a un ritmo lento. 



Ahora, y no antes, añadimos el azafrán de hilo. Lo trituramos un poco en la mano y lo incorporamos. Se trata de que no se “infusione” demasiado, ya que si lo añadimos al principio de la cocción se pierde gran parte de su aroma.

Vamos controlando el punto de sal y el de caldo en relación a la dureza del arroz, añadiendo agua si fuese necesario, o mejor incluso caldo de verduras (aunque sea de pastilla) La mejor opción es ir “catando” el arroz y jugando con el fuego, bajando o subiendo según se requiera. 



Cuando el aspecto sea este que veis en la última foto, solo le queda el reposo final.  Apagamos el fuego y aguantamos estoicamente las hambres antes de sacarlo a la mesa. 

¡Buen provecho, fogoneros!