miércoles, 23 de noviembre de 2011

Hamburguesas de Blanco y Negro






Básicamente esto es un par de hamburguesas...  ¿verdad?  Pues no. Son un poquito especiales.

En Valencia, uno de los almuerzos más populares es el Blanc i Negre. Básicamente un bocadillo de longaniza y morcilla. ¿Por qué no fusionarlas en una hamburguesa, que resulta mucho más fácil de sujetar y comer? Además, tiene la ventaja de no tener que buscar el sabor de ambas piezas de embutido pretendiendo abarcar las dos en cada bocado.

Si me preguntáis de quién ha sido la idea, lo confieso: no es mía. Como en muchas de mis recetas, hay un tercero que me comenta: he comprado hamburguesas de "blanco y negro" en "tal mercado". Y yo voy y las copio, o mejor dicho, las interpreto. Sinceramente, no he probado todavía las hamburguesas de "blanc i negre" de ese mercado, pero aquí os ofrezco las mías, que tras varias pruebas, están riquísimas.

Por cierto, ¡gracias, Fernando! (compañero de trabajo y amigo)

Veamos los ingredientes:


Las morcillas son de la población de Ontinyent (Onteniente). Están oreadas, o sea, secadas durante cierto tiempo. No tengáis reparo en utilizar cualquier morcilla que tengáis a vuestro alcance, siempre que sea de cebolla. De hecho, la morcilla no es uno de los fuertes de mi comunidad, y puede que sí lo sea de la vuestra. En este caso, las de Ontinyent son de lo mejorcito que tenemos. Del mismo modo podría nombrar Requena, donde el embutido y el vino son casi una religión. 

Como podéis observar, tenemos:

INGREDIENTES (Para 2 hamburguesas):

- 2 morcillas (oreadas)
- 4 longanizas
- 100 grs de carne picada (mixta cerdo-ternera)
- sal y pimienta


PREPARACIÓN:

Como se aprecia en la anterior foto, las longanizas van sin tripa (una tarea que me ahorro). Las morcillas oreadas son fáciles de "destripar": un corte a lo largo, y las desnudamos sin pudor alguno.

Amasamos la carne de las longanizas con la carne picada, hasta que os quede un amasijo cárnico como este:




Salpimentamos a nuestro gusto  (pero ojo a las longanizas, no vayan a ir condimentadas), y por otra parte trituramos las morcillas. Yo he usado una picadora eléctrica. Se trata de no encontrarnos trozos de cebolla en la textura de la hamburguesa. Como véis, al triturar la morcilla, la sangre se mezcla con la cebolla y la grasa, y el color de esa mezcla no es tan negro como en la morcilla original. La cosa queda así, antes de amasarlo todo:



Si la mezcla os resulta complicada de manejar (es muy pegajosa) podéis añadir un poco de pan rallado al asunto. La masa será mucho más manejable, pero el resultado -sin ser malo- no será tan espectacular. La mezcla, acabada, es una cosa así: 


Moldeamos las hamburguesas, haciendo primero una gran albóndiga (del tamaño de un limón, más o menos) y la aplastamos sin piedad hasta formar la hamburguesa.  Freímos en aceite, a fuego bastante lento, teniendo en cuenta que la morcilla se dora enseguida. Se trata de que tenga buen aspecto sin que esté cruda, y estamos trabajando con ingredientes con puntos de coccion muy diferentes. 


Tras pasarlas por la sartén, el aspecto que toman es el que véis en la primera foto. El sabor, indescriptible.

En definitiva, os dejo aquí mi versión española del "cuarto de libra" americano, mejorada con los sabores de la tierra.

Queda terminantemente prohibido el uso de ketchup y mostaza en esta hamburguesa. Ni lechuga, pepinillos...   Si se quiere acompañar de algo, tal vez unas patatas a lo pobre, unos pimientos verdes fritos, un poco de ajoaceite....    Estamos en España, y punto. 

Espero que os guste tanto como a mi. ¡Un abrazo!

1 comentario:

  1. Al final me voy a liar yo también en la cocina!

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